¿Por qué nos gusta la música que nos gusta?


La música es una parte esencial de las personas. Escuchar música no solo es una actividad que realizamos a solas, en nuestra vida cotidiana, sino que también es una herramienta para compartir y socializar. Y, cada vez más, nuevos artistas incursionan en distintos géneros y expanden el universo musical.


Aunque seamos capaces de apreciar los diferentes géneros musicales en variados contextos, nada se compara a nuestras canciones favoritas que, según un estudio, son el resultado de los años de adolescencia.


La investigación sobre cambios ambientales y las dinámicas de la identidad musical, explica que las personas tienden a preferir las canciones que le gustaron durante su adolescencia, años en los que se forjó su identidad social y la exploraban por medio de la música. Además, la mayoría de personas suele recordar con más exactitud las canciones que escucharon entre sus 10 y 30 años de edad. Según este estudio, la edad que más impacta en la personalidad musical son los 14 años.


Un modelo de investigación describe tres dimensiones de los atributos musicales: excitación, valencia y profundidad. “La excitación está relacionada con la cantidad de energía y la intensidad de la música”, explica David M. Greenberg, investigador de la Universidad Bar-Ilan y la Universidad de Cambridge. “La valencia es un espectro”, desde las emociones negativas a las positivas, dice.


La profundidad, por otro lado, indica “tanto un nivel de complejidad emocional como intelectual”, asegura Greenberg, que también compara las relaciones entre los atributos: “La profundidad alta a menudo se correlaciona con la valencia más baja, por lo que la tristeza en la música también evoca una profundidad en ella”.


El investigador también afirma que la química entre el artista y el oyente se da por las personalidades de ambos: “Cuando las personas escuchan música, se dejan llevar por lo similar que es ese artista a ellos mismos”, recopila el Washington Post.


Aunque la personalidad puede ser un factor determinante de nuestras preferencias musicales, otro estudio publicado en Nature revela que también inciden los patrones al escuchar música, por ejemplo, escuchar algo energético en el día pero melodías relajantes en la noche. Minsu Park, profesor asistente de investigación social y políticas públicas en la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi explica que “esta fluctuación es casi idéntica independientemente de su ubicación cultural y otra información demográfica”.


La edad y el género también están relacionados con ciertos tipos de música. A las personas más jóvenes les suele gustar la música intensa y a las personas mayores les suele desagradar, según la investigación de Greenberg. Los oyentes de música suave son más propensos a ser mujeres, y los oyentes de música intensa son más propensos a ser hombres y del hemisferio occidental.


Fuente: EL UNIVERSO

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