Los ‘Ojos marrones’ del cantante Lasso enamoraron y vibraron en el Teatro Sánchez Aguilar


La nostalgia, el despecho, los recuerdos, la alegría, el amor y un par de cuentos se conjugaron con el humor casi negro del venezolano Lasso , quien anoche ofreció un memorable y primer gran concierto en el Teatro Sánchez Aguilar, como parte de su Algodón World Tour. El autor de Ojos marrones interpretó sus temas más escuchados en Ecuador ante una sala llena que congregaba a más de 900 personas -en su gran mayoría jóvenes-, provenientes de algunas ciudades del país.


La cita al concierto era a las 19:30, pero desde tempranas horas de la tarde su fanaticada ya aguardaba en la fila para alcanzar los primeros puestos en la sala. Para las 17:30 la fila ya se tomaba algunas cuadras de los exteriores del teatro, y tal como se lo había prometido las puertas se abrieron a las 18:00 para comenzar a dar ingreso al público. Ya en el Lobby, se comercializaba el merchandising oficial de Lasso, que incluía tattoos, camisetas, busos, cintillos y más.



Eran las 19:40, la espera por fin había terminado. Con un traje floreado de pies a cabeza y unos botines oscuros, Lasso y sus dos músicos ecuatorianos aparecían en el escenario para empezar sus cuatro estaciones con Yo-yo. Rápidamente le siguió uno de los últimos temas, recordado especialmente por su videoclip en el que se desnuda en medio de un campo verde. Era Dios que se escuchaba retumbar el espacio con un protagonismo en su guitarra.


Al terminar de cantar sus dos primeros temas se dirigió al público, que solo respondía con gritos de bienvenida. Enseguida advirtió cuál sería la dinámica del espectáculo: “Mitad chisme, mitad conciertos”, dijo, refiriéndose a que todos sus cuentos datarían de diciembre de 2018 hasta abril de 2019. “Los historiadores nombran esta etapa como ocurrida dos meses después de DS…es decir después de Sheryl”, expresó el venezolano, quien por más de siete años mantuvo una relación con la actriz Sheryl Rubio. “Estuve siete años en cautiverio, siete años metidos en una jaula”, dijo con un tono sarcástico.


Y así fue, sus cuentos se convirtieron en el hilo conductor del concierto, al igual que sus anécdotas personales que el artista vivió durante su soltería, antes de reencontrarse con el amor. Para esto tomó de protagonista a una asistente, quien respondía con el nombre de Keily.


Esta primera parte de su concierto, denominada ‘Primavera’, estuvo compuesta por temas como No pares de bailar, Vamos a mi ritmo, y Subtítulos, conocido sencillo que lanzó con la mexicana Danna Paola.


Para su segunda estación, llamada ‘Verano’, hizo una honesta confesión: “Cuando yo me enamoro me pongo super pendejo... Cuando yo me enamoro escribo canciones bonitas“, dijo antes de regalar una interpretación de Eva, un sencillo que aún no ha lanzado al mercado.


Antes de abandonar el escenario compartió tres moralejas que le dejó su cuento. “Lo que viene después, siempre es mejor de lo que vino antes. Moraleja número dos, todo lo que sube, baja y todo lo que baja, vuelve a subir. Todo en la vida pasa (...). Y la número tres, necesito que me hagan caso con esto: Guayaquil no hay tiempo que perder, si estás en un trabajo de mierda renuncia y consigue uno que te guste... si aún tienes a tus padres, tus mejores amigos vivos sal con ellos, disfrútalos...”, expresó antes de cantar su segundo tema más coreado de la noche Un millón como tú. Luego de esto continuó con un meet and greet.


Fuente: EL UNIVERSO

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