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Jorge Aguirre, el hombre orquesta de Cuenca


La zampoña, el rondador, la dulzaina, la flauta de pan, la quena el piano, la guitarra, el charango, la mandolina y la bandurria. Todos esos instrumentos sabe interpretar Jorge Aguirre Vicuña, un cuencano de 36 años a quien se le considera “el hombre orquesta”.


La habilidad de interpretar una variedad de instrumentos musicales provino de la familia de su padre, Jorge, quien, desde que su hijo era un niño le instruyó.


Pero, en el caso de Jorge Aguirre Vicuña, él fue más allá, porque la curiosidad y la música andina lo impulsó.

A diferencia de otros géneros musicales, cuyos intérpretes se centran en un solo instrumento, la música andina lleva a quienes la interpretan a distintos objetos que producen sonido.


Jorge inició su carrera con la zampoña, luego aprendió a tocar el charango, después estudió la guitarra clásica. Y en medio de todo eso se adentró a los instrumentos musicales que más le llamaban la atención.


“Sobre todo el folclore te lleva por distintos caminos. Por ejemplo, si yo toco la zampoña, pues fácil interpretar un rondador, una dulzaina, una flauta de pan, porque tienen similitudes en la técnica del soplo”, dijo Jorge a diario El Mercurio.


Por la habilidad de tocar diversos instrumentos, Jorge pasó por varios grupos musicales, entre ellos: el Duo Hermanos Aguirre y Los Andinos.


Ahora mismo, Jorge forma parte y dirige el grupo Ayllu Llakta, y también es integrante de la Tuna de la Universidad del Azuay.

Formarse y profesionalizarse

Si bien Jorge ha aprendido a tocar varios instrumentos, para él es necesario la profesionalización. Por eso es que estudió guitarra clásica en el Conservatorio José María Rodríguez. También se convirtió en instructor musical en la Universidad de Cuenca.


“Profesionalizarse en un solo instrumento es lo ideal, tener un instrumento de base en el que yo me desempeñe, que le dé el estudio pertinente. Pero eso no quiere decir que uno deba limitarse, porque conocer los instrumentos nos permite hacer arreglos musicales”, dijo Jorge.


Porque no se limitó en su aprendizaje es que Jorge es uno de los hombres orquesta, apelativo que suele darse a aquellas personas que saben interpretar múltiples objetos musicales.


Además de aprender, Jorge enseña en el Centro Cultural Andino, en donde forma a niños que quieren entrar a la música folclórica. “Yo creo todos deberíamos aprender un instrumento. Es una terapia de vida. Imagínese la vida sin música. El pito del carro, los sonidos de la naturaleza, todo se puede transformar en música. La música es un elemento importantísimo de la vida”, opinó el músico.


Fuente: EL MERCURIO

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