top of page

Gonzalo Ávila, de la poesía a la música, y una carrera guiada por la intuición

  • hace 11 minutos
  • 3 Min. de lectura

El cantautor ecuatoriano repasa su origen rural, su formación entre poesía y guitarras artesanales, su paso a la industria con Emporio y el impulso que significó ganar como Artista Alternativo Más Escuchado en los Premios REM 2026.


Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.  
Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.  

A los nueve años, Gonzalo Ávila descubrió que tenía una habilidad particular: replicar lo que oía. “Nace por ser un loro de mi mamá”, recuerda. Ella cantaba en casa y él copiaba cada gesto y cada melodía con la obsesión infantil de hacerlo “mejor”. En la escuela fiscal República de Venezuela, en la parroquia Solana, empezó con fonomímicas de Pedrito Fernández antes de animarse a cantar de verdad.


Durante años, la música fue juego y escenario escolar. No existía aún la idea de oficio. Lo que sí había era curiosidad y una facilidad natural para memorizar tonos y pausas. Gonzalo aprendía mirando y oyendo, sin técnica ni clases, solo repetición y oído.


El punto de quiebre llegó a los 15 años y no vino de un estudio musical, sino de un aula de literatura. Un profesor le explicó que muchas canciones nacen como poemas. Esa frase le cambió el mapa. Se sumergió en Pablo Neruda, César Vallejo y Medardo Ángel Silva. “Caché cuando me dijeron que la música eran estrofas escritas”, dice.

“Si no podía dar un regalo, iba a dar una canción”.

Desde entonces llenó cuadernos con versos propios. La primera canción surgió de una ausencia: su padre falleció cuando él tenía un año. Ese vacío tomó forma en “Más allá”, un tema que convirtió el duelo en relato íntimo. Años después, en pandemia, transformó una ilusión adolescente en “Pedacito de sol”, hoy uno de sus temas más conocidos.


Terquedad creativa y salto a la industria

Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía. Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía. Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.
Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía. Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía. Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.

Su debut discográfico nació casi por insistencia personal. Ganó un concurso en su cantón cuyo premio era grabar diez canciones y un videoclip. Le sugirieron incluir covers para asegurar resultados, pero se negó: quería un álbum entero de composiciones propias. Cambió de productor, sostuvo su visión y terminó publicándolo en 2022, aunque lo había grabado entre los 16 y 17 años.


Ese espíritu artesanal se mantuvo. Gonzalo componía en su cuarto, en el parque, en la montaña o en el bus. El siguiente trabajo, Mi otra mitad, se convirtió en un álbum conceptual que narra el proceso de buscar y encontrar a un “alma gemela”. Incluso los títulos, leídos en orden, forman una frase continua. La idea no era solo hacer canciones sueltas, sino contar una historia completa.


Tras una gira en 2024, decidió mudarse a Quito para probar cómo era trabajar con estructura profesional. Se integró al sello Emporio Records y comenzó una etapa con equipo, estudio y planificación. Lejos de sentir que eso facilitaba la creación, asegura que la exigencia aumentó.

“Si no tienes claro qué quieres decir, todo lo demás te dispersa”. Para él, la clave sigue estando en la claridad interna antes que en los recursos externos.

Un premio como puerta al futuro

Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.
Gonzalo Ávila, en una fotografía promocional. Foto: Cortesía.

Gonzalo ha transitado por el indie folk, el pop e incluso una salsa que terminó siendo su canción más escuchada. Esa diversidad, lejos de preocuparlo, la asume como parte de su identidad artística. “Me amarré con el sonido, me gustó y lo saqué. Eso es lo hermoso”. Para él, el hilo conductor no es el género, sino la honestidad con la que escribe.


Para 2026 proyecta encuentros íntimos con su público en distintos parques del país, a los que llama “picnics musicales”. También prepara colaboraciones con artistas de España, Brasil y Paraguay, y el lanzamiento de su tercer álbum a mitad de año. Su sencillo “Corazón”, compuesto en 2023 y dejado fuera del disco anterior, anticipa esa nueva etapa:

“Nace del presentimiento de que una relación está por terminar. La frase que más la representa es: ‘Corazón, no te has ido y ya te extraño’”.

El impulso reciente llegó con el reconocimiento como Artista Alternativo Más Escuchado en los Premios REM. Para Gonzalo, más que un trofeo, es una validación de años de trabajo silencioso y una oportunidad de visibilidad. “Fue algo impresionante… que tanto trabajo y malos ratos se vean reflejados en un reconocimiento”, afirma.


Si algo define su camino es que la música no nació como estrategia, sino como necesidad. Primero fue imitación, luego escritura, después relato y finalmente profesión. Hoy, con más recursos y escenarios más grandes, mantiene el mismo punto de partida: una canción nace cuando una emoción necesita salida. (NG)


FUENTE: ECUAVISA.COM






 
 
Entradas Recientes
Siguenos:
  • Facebook Long Shadow
  • Twitter Long Shadow
  • Icono social Instagram
LOGO WR 500x200 .jpg.jpg

Síguenos en nuestras redes

  • Youtube
  • TikTok
  • Instagram
  • Facebook
  • X
bottom of page