‘Dios los cría’ y Andrés Calamaro los junta. La música del argentino en las voces de otras leyendas



Dios los cría no es cualquier disco. El nuevo álbum del argentino Andrés Calamaro es una producción fantástica, que reúne a grandes voces de la música latinoamericana y que desde la noche de este jueves 27 se estrenará en plataformas digitales. Las canciones emblemáticas de Calamaro, que marcaron distintas etapas de su carrera, recobran una nueva vida y sonido en las reinterpretaciones que presenta en este disco que comenzó a grabar en el 2016 y que recopila diversos géneros musicales.


Quince canciones resumen el arduo, bien logrado y maravilloso trabajo —para quienes hemos tenido el privilegio de escucharlo por completo— en Dios los cría, de Calamaro junto con Julio Iglesias (Bohemio), Vicentico (Tuyo siempre), Lila Downs (Estadio azteca), Manolo García y Vicente Amigo (Para no olvidar), León Gieco (Mi bandera), Alejandro Sanz (Flaca), Mon Laferte (Tantas veces), Carlos Vives (Algún día encontraré), Raphael (Jugar con fuego), Milton Nascimento (En un hotel de mil estrellas), Juanes y Niño Josele (Engánchate conmigo), Julieta Venegas (Pasemos a otro tema), Saúl Hernández (Gaviotas), Fernando Cabrera (Horizontes), Sebastián Yatra, Leiva e Iván Ferreiro (Paloma). Si la finalidad de este álbum es lograr que el oyente se desconecte de la realidad pandémica actual y vibre con cada nota musical, cuando lo haga se sumergirá en cada letra de él.

Calamaro conversa con Diario EL UNIVERSO sobre Dios los cría, que desde este viernes 28 de mayo estará disponible en disquerías en sus versiones físicas de CD y vinilo.

Dios los cría es su próximo álbum y por usted y la música se han unido grandes artistas en una sola producción. ¿Cómo concibió este disco tan diverso y cómo fue la invitación que hizo posible las colaboraciones?


El disco se desprende de la gira Licencia para cantar, con el mismo trío y arreglo que imprimimos en el álbum. Para consolidar semejante disco contamos con Carlos Narea, que sabe llevar adelante discos grandes y producciones a priori imposibles. A los artistas los convocamos en persona, mediante nuestras personas de mayor confianza y sin distorsiones en los despachos. Fue posible en la medida en que cada cantante quiso o pudo; los que están se brindaron con generosidad, amistad y amor al oficio.


¿Cuándo comenzó la grabación de cada uno de los sencillos?, ¿cuánto tiempo ha tomado su producción? y ¿de qué forma —en el caso de que se diera durante la cuarentena— se dieron las grabaciones?

Creo que empezamos a grabar en 2016 y terminamos dos años después, antes de escribir y grabar Cargar la suerte, nuestro disco siguiente. Grabamos con base en Madrid, donde tocamos los instrumentos y canté mis partes vocales. Luego, donde cada artista quiso o pudo grabar. Hace veinte años hubiéramos viajado por el mundo con maletas llenas de cintas, ahora es posible mandar la música por correo.


Los géneros son diversos, se lo escucha disfrutando junto con cada uno de sus amigos artistas en las quince canciones del disco. ¿Qué lo llevó a darles nueva vida en estas actuales versiones?

Las canciones se reinterpretan en las giras, algunas cientos de veces en todos los conciertos. No son canciones estancas en un disco, lo normal es elegir treinta para una gira, oscilar ese repertorio cincuenta veces y repetir ese ciclo cada dos o tres años para luego ensayar otras treinta y seguir tocando.

No todos los cantantes disfrutan de cantar, algunos cantamos porque no tenemos plan B… A veces lo disfrutamos y otras veces hacemos lo mejor posible, como todo en la vida.


Acaba de presentar Flaca, con Alejandro Sanz. ¿Qué significa para usted interpretarla junto con Sanz y compartirla en esta nueva versión?

En dos palabras, Alejandro Sanz. Somos compañeros y amigos con este maestro influyente, Alejandro es gigante y muy respetado entre sus compañeros. Para nosotros ha sido un rencuentro y el disco se engalana con la participación de este caballero.


Si hubiera perdido el amor al canto o su voz como cantor, como se escucha en Estadio Azteca, ¿qué estaría haciendo ahora?, ¿seguiría dedicado a la música?

Claro que sí… No empecé como cantante ni canté principal hasta pasados los treinta años. Tampoco era autor de canciones, empecé como músico de teclados y batería a los quince años. El canto es plural y popular, los pueblos cantan… no es algo reservado a los profesionales. Soy un cantante de laboratorio que solo canta cuando hay que cantar. Cantar es un accidente afortunado en mi vida, me resulta exigente y sacrificado. Peor es trabajar.


En la actualidad, ¿a quién esperaría por siempre? Y, en su momento, ¿quién lo dejó esperando a usted?

Solo vale la pena esperar por siempre aquello que nunca va a llegar.


¿Qué le han enseñado su propia dirección de la verdad, en la vida y en lo profesional?

A no esperar la validación de nadie.


Si pudiera reencarnar, de ser posible, ¿en quién o cómo le gustaría retornar? ¿Volvería a ser músico o tomaría un camino completamente distinto?

Estaría conforme con vivir esta misma vida, aprovecharía la reencarnación para grabar mejor algunos discos y evitar sacrificados divorcios.


De todas las colaboraciones presentes en el álbum, ¿cuál ha tenido un valor agregado en el sentido de ser el artista con el que nunca antes había compartido un estudio o producción?

Estamos hablando de Julio Iglesias, Raphael, Alejandro Sanz y León Gieco. Sería insolente elegir uno solo, pero… confieso que escuchar a Milton Nascimento cantando los versos de En un hotel de mil estrellas me ha descolocado.


Desde el 2020, la vida ha obligado a cada habitante de este planeta a ser recursivo y replantearse. ¿Qué descubrió de sí mismo durante este tiempo y qué ha cambiado desde entonces?

Que puedo pasarme doce horas escuchando el mismo disco, escribiendo versos y tomando mate. Confirmado como gaucho errante que va donde la suerte lo lleva. A ninguna parte. (E)


Fuente: El Universo


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