¿Cómo influye la dieta en el buen funcionamiento de la tiroides?


La glándula tiroides está ubicada en la base de la garganta, cerca de la tráquea. Tiene forma de mariposa, presentando dos lóbulos.


Es una glándula endocrina que produce hormonas. Las hormonas son unas sustancias químicas que transportan mensajes a otras partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo.

La glándula tiroidea produce específicamente las hormonas tiroideas. Estas nos ayudan a que todas las células del cuerpo funcionen de forma correcta. La cantidad adecuada de hormonas tiroideas mantiene el metabolismo a un ritmo saludable. Esto ayuda a que el cerebro, el corazón, los músculos y otros órganos funcionen de manera óptima. También garantiza el mantenimiento de nuestra temperatura, frecuencia cardiaca, nivel de energía y tasa de crecimiento adecuado. Las hormonas tiroideas desempeñan un papel fundamental en el crecimiento de los niños.


Dentro de las patologías más comunes de la glándula tiroides pueden resumirse en tres principalmente:


 Hipotiroidismo: Disminución de la producción o actividad de las hormonas tiroideas.

 Hipertiroidismo: Incremento de la producción o actividad de las hormonas tiroideas.

 Cáncer de tiroides

Es necesario recalcar que el endocrinólogo es el especialista encargado de valorar el buen curso de su glándula tiroidea y es importante contar con la vigilancia médica al menos una vez al año, así como revisar su alimentación de la mano de un nutricionista que adapte su régimen alimentario a su metabolismo y acorde a sus antecedentes patológicos.


Conozca la forma en que puede apoyar su tiroides para evitar alteraciones, además si padece de alguna de las patologías mencionadas, existen determinados alimentos y nutrientes específicos que pueden beneficiar o perjudicar el buen funcionamiento de la glándula.


En este artículo vamos a repasar los alimentos o nutrientes que debemos tener en cuenta en nuestra dieta. Se hace imprescindible que empecemos hablando de los alimentos bocígenos, los cuales disminuyen la absorción del yodo, mineral fundamental para la síntesis de hormonas tiroideas.


Por ende, si padece de hipotiroidismo, por ejemplo, debe consumir alimentos ricos en yodo como los alimentos del mar, pescados y mariscos, y también algunas verduras, como las espinacas, acelga, remolacha y los berros.


Dentro de los alimentos bociógenos que son ricos en ácidos cafeico, clorogénico, elágico y litio están las crucíferas (col, brócoli y coliflor) y la soya. Sin embargo, si las crucíferas se consumen cocidas, el calor destruye la enzima que impide la captación del yodo. Entonces las recetas que contengan estas verduras crudas sí están contraindicadas.


Suplementos con soya o alimentos a base de soya que no estén fermentados, ingeridos en grandes cantidades, pueden afectar la producción de la hormona tiroidea, pero no llegarán a causar hipotiroidismo a personas que no tienen deficiencia de yodo, la cual se evita con una dieta balanceada.


Se aconseja si van a consumir productos que tengan soya esperar al menos cuatro horas después de tomar la medicación (levotiroxina) y es la misma recomendación que se hace para otros productos que afectan de la medicina: suplementos de hierro, calcio y antiácidos.


En general, aunque abunde la prohibición de otros alimentos en el medio, en realidad no hay que suprimirlos por iniciativa propia, puesto que no hay estudios científicos concluyentes que lo respalden.


En el hipertiroidismo sucede todo lo contrario; tiene relación a la elevada ingesta de concentraciones de yodo, alterando el perfil hormonal y suele estar acompañado de pérdida de peso, fatiga y debilidad.


El consumo de algas debe limitarse en quienes lo padecen, no solo por el exceso de yodo sino por la acumulación de metales pesados. Deben considerar no abusar del consumo del sushi o limitar las recetas en la cual uno de sus ingredientes contenga algas. En estos casos se debe seguir también una dieta variada y equilibrada, aumentando el consumo de alimentos con alta densidad energética y proteica como las carnes magras, huevo, lácteos orgánicos, grasas saludables: aceite de oliva, aguacate, frutos secos. Por supuesto también deben incluirse frutas, verduras y granos.


La Asociación Americana de Tiroides recomienda realizar pruebas de funcionamiento tiroideo en todos los adultos a partir de los 35 años, y cada cinco años en poblaciones con alto riesgo. Recuerde la importancia de la revisión anual para conservar su estado de salud en general y preservar el buen mantenimiento de la tiroides.


RECETA:

Bebida de ajonjolí en remplazo a la leche de soya

La soya está contraindicada en hipotiroidismo. El uso de ajonjolí es muy útil si además llegara a presentar alergia a la proteína de la leche de vaca o intolerancia a la lactosa, elija otra bebida vegetal que no sea a base de soya.


Ingredientes:

 1/2 taza de ajonjolí tostado

 1 cucharadita de cúrcuma

 1 pizca de canela en polvo

 1 litro de agua


Procedimiento:

Licuar el ajonjolí + cúrcuma y canela con el litro de agua y cernir. Embotellar en frasco de vidrio con tapa y refrigerar hasta por una semana.


Con el residuo del ajonjolí se puede realizar un aderezo para la ensaladas agregándolo a alguna vinagreta o se le puede añadir ajo + limón + especias + sal para hacer un aderezo más consistente.


Fuente: EL UNIVERSO

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