Hay otra persona que dice haber sido víctima de abuso por parte de sacerdote; formalizará denuncia

05/30/2018

 

 

En la Basílica de la Santísima Trinidad, a 13 cuadras de donde se cumplía la marcha “A Romper el Silencio”, contra los pederastas, la mañana de hoy terminaba de desmontarse las cuatro estatuas religiosas que estaban en su entrada principal.

El retiro de estas imágenes comenzó la tarde del pasado lunes. Una de las primeras en ser removidas fue la de César C., sacerdote de Cuenca, que actualmente es investigado por el delito de abuso sexual a menores de edad.

Las otras son de los monseñores: Daniel Hermida Ortega, XII obispo de Cuenca; Manuel Serrano Abad, I arzobispo de Cuenca; y Miguel Cordero Crespo, protonotario apostólico.

Mientras se quitaban estas esculturas, en la zona de El Ejido, en la Fiscalía de Azuay, Jorge Palacios, de 63 años, rendía su versión. Él, en abril pasado, fue el primero en acusar públicamente a César C., de haberlo violado cuando era niño.

En la marcha “A Romper el Silencio” participaron alumnos de 19 centros educativos de primaria y secundaria, quienes gritaron consignas y mostraron carteles en rechazo a la violencia sexual. También estuvieron los familiares de Palacios.

Igualmente participó un hombre, de 64 años, que también dijo haber sido agredido sexualmente por César C., cuando era niño. Por primera vez se presentó públicamente para revelar su caso y su identidad. Se trata de Marcelo Alvarado.

Contó que todo ocurrió cuando era estudiante de la escuela Miguel Ortiz, que posteriormente pasó a ser la Arzobispo Serrano. César C., quien era el director, lo citaba luego de las clases con el pretexto de darle instrucción religiosa.

Tiene una razón para no haberlo denunciando antes: “se hacía llamar como representante de Dios, se le consideraba tanto al cura que en el caso de mi familia no me iban a creer y por eso preferí callar hasta ahora…”, expresó.

Y aunque dijo no confiar en la justicia, acudirá a la Fiscalía del Azuay y tal como lo hizo Palacios presentará una acusación formal contra el religioso; sin embargo teme que se declare la prescripción, pues han pasado por lo menos 55 años.

Pero Alvarado cree que de igual forma se debe indagar a algunos profesores que trabajaban para César C. Acusó a uno, cuya identidad se mantiene en reserva, de haberlo herido en la cabeza porque se negó a ir donde el cura.

 

Fuente: El Mercurio

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