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Regalos para estimular la creatividad y la imaginación

Opciones para todas las edades

- Para los chicos de 0 a 4 años, lo que interesa es el descubrimiento del mundo y de sí mismos mediante la sorpresa y el asombro y a través de los sentidos, dijo Braslavsky y recomendó que los juguetes tengan “diversidad de texturas, colores -no que encandilen-; sonidos variados, armónicos, no puro ruido; ser objetos que el niño pueda manipular, que tengan que ver con el agua -flotadores, animales inflables, aros para la pileta, pelotas-, burbujas; trasvasar entre potes de distintos tamaños, baldes, vasitos”.


Luego, aconsejó los juegos que permitan ir desplazándose a medida que va creciendo: “Aquí aparecen los objetos para llevar, transportar cosas de un lado a otro como carritos de supermercado, triciclos, monopatines… Pero lo fundamental es que se trata de jugar siempre con los adultos de referencia, apoyándose y sosteniéndose en vínculos significativos”, remarcó la experta.


Y agregó: “También se puede regalar la experiencia de la lectura de cuentos, libros para que se contacten desde la primera infancia y más tarde los puedan ir tomar y leer a su manera. Es muy significativa la lectura de cuentos a la hora de ir a dormir como una experiencia vincular y un ritual de sueño”.


Según Amburgo, jugar con los libritos de plástico en la bañera es muy recomendable porque forma parte del diálogo entre la mamá, el papá y el chico. Es un momento de tranquilidad para leer un libro y disfrutar”.


- A partir de los 4 años, los juegos más recomendables son los disfraces, los que tienen que ver con los roles, los personajes de ficción, los oficios, jugar a la familia… a hacer de otro, dijo Braslavsky; “Empiezan a funcionar las reglas de otra manera y a alejarse poco a poco de lo puramente corporal”.


- Desde los 6, a 7 años: “Son recomendables los juegos de mesa que pueden involucrar a toda la familia. Y se sigue con las experiencias compartidas de juego en plazas, espacios donde hacer alguna actividad física” indicó la psicóloga.


Ofrecer experiencias a los chicos también es un excelente regalo, destacó Braslavsky: “Por ejemplo, en función del interés del niño o el de la niña evaluar si le gustaría que se lo/a anote en una colonia de vacaciones, en clases de algún deporte, ir a una pileta u otra actividad recreativa. O que el adulto pueda organizarse así pueden compartir un día de vacaciones con primos y compañeros de escuela… También es un regalo enriquecedor que deja su impronta”.


En cuanto a regalar juguetes que tradicionalmente eran de niñas (cocinitas, escobas, jueguitos de té, etc) a los varones Braslavsky explicó: “Se debe contextualizar y considerar especialmente caso por caso. A muchos chicos les gusta cocinar porque en sus casas, para hacer alguna actividad con los adultos, se les permite participar y luego quieren jugar al restaurante o “la cocinita”. Otros niños ven los programas donde hay competencias sobre comidas o ven a sus hermanos mayores cocinar y quieren jugar a eso porque desean ser grandes”.


Y sumó: “A veces, recrean en el juego situaciones placenteras en las cuales participaron y quieren revivirlas y el juego es el espacio por excelencia para ello. Además, se suma a lo anterior, en ciertos momentos del desarrollo, el jugar a cambiar de roles: que te den de comer, darle al otro de comer, que es fundamental en los vínculos humanos. En algunos casos, los nenes piden juegos tradicionalmente de las nenas por lo que se huele, siente y circula sobre cambio de roles en la cultura”.


Fuente: Infobae

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